¡Qué dificil es esto de la paciencia!
Lo peor, es que hay que tenerla para todo. Los hay que dejan pequeño al Santo Job, los hay que tienen poca, y luego estamos los de mi calaña: los que creen que paciencia es un tipo de yogur nuevo, de estos que regulan el gastro intestinal.
Vayas por donde vayas, acudas a quien acudas, la paciencia es la premisa fundamental. Con la familia, con los amigos, con los compañeros, con los clientes, con los jefes, con los empleados. El etcétera es tan largo, que no es digno utilizar la abreviatura. Con todos y cada uno de ellos, hay que tener paciencia, y en ocasiones, es preciso añadir el epíteto"infinita", el remate.
Me supera. Yo, que me desespero encendiendo el ordenador, porque éste tarda "mucho" en arrancar. Pues ya me direis. No hay manera. Además, ante la inexistencia de paciencia, todo se torna de una inmediatez supina, y entonces llegan los malos acuerdos y las decisiones no todo lo acertadas que uno quisiera. El tiempo, a base de impaciencias mal gestionadas, te acaba enseñando a tener algo más de aprecio por la tan perseguida señora/ita de marras.
Casi lo peor de no tener paciencia, es tener que esperar para aprender a tenerla. Lo peor, es tener que entenderte finalmente con ella, y acabar siendo paciente, que a mi me suena a vaca.
Así que, paciencia amigos.
martes, 27 de mayo de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario